25 marzo 2007

ALEX IVERSON


Llevo tiempo evitándolo. Me dijo alguien que no era bueno adular a los jóvenes deportistas que destacan. Que luego se lo creen y vienen los problemas. Pero es que no puedo más. La continencia se me vuelve injusticia.
El personaje que voy a justiciar le llamo desde hace un año Pequeño Iverson. Es, a escala, lo más parecido que conozco al consagrado jugador de la NBA.
Hace mucho tiempo que no veo en el baloncesto local a un jugador que controle y domine tanto el juego de su equipo, como el protagonista de esta columna. Y es que no son los casi 28 puntos de media que lleva en esta temporada, no son sus convocatorias con el primer y segundo equipo del Club, no son sus asistencias, ni su control total sobre el juego del equipo júnior, sino el halo de confianza que le transmite a todos sus compañeros. Eso y su bondad con todos.
Lejos de creerse un personaje, lo único que hace es trabajar todos los entrenamientos para formarse y ser cada día mejor.
Hace muchos años que lo conozco. Es un “made in cantera”, aunque pasara un año en los alevines del Caja San Fernando. En infantiles, me preguntaban una semana sí y otra también por él desde el club sevillano, incrédulos de no querer ir con ellos. Mi respuesta siempre la misma, decide él (aunque también les decía que la política de cantera de ellos, sin ayudas económicas, es impresentable, y a los hechos me remito). Y él decidió. Quedarse en el Club de sus amores, formarse con los entrenadores de siempre, junto a sus amigos y su hermano.
Porque éste último es muy importante para él. No sólo es su compañero de partidillos, sino el listón de superación, que por cierto lo tiene alto. De aquél ya escribí en su momento. Le mandé un mensaje directo y lo cumplió. Ahora, un año después, juega casi titular en el primer equipo.
Me atreveré a mandarle otro mensaje a nuestro protagonista: será un grandísimo jugador cuando valore realmente sus habilidades, amén de mejorar físicamente sus piernas (el gimnasio no le vendría mal), que le daría nivel defensivo para hacer de nuestro Club, junto con sus compañeros, un referente de nuestra región.
Sé que es difícil olvidar esos triples imposibles, esos quiebros maliciosos, esas ovaciones en campos rivales tras hacerles un “traje”, pero créeme, eso no sirve para nada. Si acaso para saber que se está en el buen camino.
Y por último un mensaje para los amantes de buen baloncesto. Si quieren disfrutar con este deporte y sentir algo “especial”, no dejen de ver jugar a un chaval de 17 años con el equipo júnior, con el segundo equipo o con los mayores, que se llama Alejandro Moreno González: Pequeño Iverson.


Antonio Gallardo